La verdad de la bomba

Hace unos días estaba buscando en internet hoteles en México y me encontré con una página titulada Hoteles aeropuerto DF; pasé aproximadamente una hora buscando la mejor opción, ya que existían muchas y muy buenas.

Al terminar mi búsqueda, como suele sucederme después de terminar alguna tarea,   navegué en internet por un  tiempo, yendo de link en link, pareciendo que cada lugar donde entraba era más interesante que el  pasado, hasta que llegué a uno que hablaba del Proyecto Manhattan, mejor conocido como los lanzamientos de las bombas atómicas en Hiroshima.

Este es un tema muy controversial, un tema que ha sido condenado por todo el mundo, incluyendo aquellos países quienes autorizaron los ataques, diseñados para que el ejército y la marina del Japón se rindieran inmediata e incondicionalmente.

Lo que muchas personas en el mundo no saben, es que el plan impuesto por los aliados previo al ataque atómico era aún más siniestro.

Este plan consistía en un ataque por Inglaterra, Estados Unidos, Unión Soviética y China, un ataque cuyo objetivo era la destrucción completa y absoluta del pueblo japonés, así como la ocupación permanente del país que sería repartido entre estas cuatro naciones.

Este ataque estaba planeado para  venir de los cuatro lados del Japón, donde los cuatro ejércitos se encontrarían, después de sus desembarcos y asaltos, en el centro del país cerca de Tokio.

Una vez ahí, una fuerza aliada marcharía a Tokio para destruir toda oposición, capturar al emperador, juzgarlo por crímenes de guerra para después ejecutarlo, enseñando así al mundo que habría graves consecuencias muy severas para todos aquellos quienes intentaran destruir la paz mundial.

Los japoneses, por su lado, esperaban un ataque de esta naturaleza y se prepararon sólidamente, no sólo para aguantar el encontronazo, sino para detenerlo y destruirlo en su forma más cruda.

Muchas personas quienes no conocen enteramente la historia de la Guerra Mundial, tienen la idea que para ese entonces Japón estaba casi derrotado; sin embargo, la verdad no puede ser más distinta.

La verdad es que Japón aún tenía un ejército activo de 3 millones de hombres entrenados y listos para defender la patria, muchos de los cuales eran veteranos de las campañas en el sureste asiático.

Sin embargo, esa fuerza no les habría sido suficiente, debido a que la fuerza aliada contaba con una fuerza compuesta de aproximadamente 12 millones de soldados, de los cuales se estimaba que al momento de encontrarse en el centro de Japón quedarían unos tres millones se soldados para proseguir a Tokio, lo que significa que 10 millones habrían muerto para entonces.

No obstante, cuando el presidente Truman presentó la posibilidad del ataque atómico al Japón, todos los miembros de la asamblea aliada, especialmente Joseph Stalin, se mostraron cien por ciento entusiastas al proyecto, debido a que salvaría muchas vidas en ambos lados de la trinchera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *